Inventario con RFID: ¿en qué se diferencia del código de barras?
RFID o código de barras: ¿cuál conviene en cada inventario? Guía práctica que compara la forma de lectura, los escenarios de conteo y los límites del RFID.
RFID es una tecnología de identificación automática que permite leer por ondas de radio el chip de una etiqueta y que, para la lectura, no exige ver la etiqueta ni sostenerla una por una. El código de barras lee el producto de uno en uno y a la vista; el RFID, en cambio, puede leer a la vez el grupo de productos etiquetados que están en el área de lectura. A continuación comparamos la diferencia entre ambos métodos, cuándo conviene cada uno y cómo se plantea el conteo en Sistemas RFID e IoT.
Plantear el tema con la pregunta “¿sustituirá el RFID al código de barras?” suele llevar a engaño. La pregunta correcta es en qué fase del conteo se acumulan el tiempo y el error. En muchas empresas los dos métodos conviven: en el punto de venta sigue el código de barras; en la recepción de almacén, en los envíos y en el inventario periódico entra el RFID. Por eso la comparación debe hacerse no sobre “cuál es mejor”, sino sobre “cuál es más adecuado en cada proceso”.
La diferencia en cuatro puntos
- Forma de lectura: El código de barras exige apuntar un lector óptico a la etiqueta; se avanza producto a producto. La etiqueta RFID se lee por señal de radio y no necesita estar a la vista.
- Cantidad de lecturas: En el código de barras, un escaneo equivale a un producto. En RFID pueden captarse a la vez muchas etiquetas en el campo del lector; una caja, una percha o un palé pueden pasar en bloque.
- Cajas y embalaje: Para contar un producto con código de barras puede ser necesario abrir la caja o girar el producto hasta que la etiqueta quede accesible. En condiciones adecuadas, el lector RFID puede leer el contenido sin abrir la caja.
- Nivel de identidad: El código de barras suele identificar el tipo de producto. La etiqueta RFID, al poder dar una identidad distinta a cada producto, permite asociar lote, serie y contexto de ubicación.
¿Dónde se nota la diferencia en el conteo?
En un inventario de almacén o de tienda, el coste real suele estar no en leer el producto, sino en llegar hasta él: abrir cajas, bajar perchas, vaciar estanterías y, al hacerlo, mantener el conteo correcto. Gran parte de este trabajo es esfuerzo físico, y el RFID se utiliza precisamente para reducirlo. Por ejemplo, en el conteo de prendas colgadas, cuando las etiquetas entran en el campo del lector pueden recogerse muchos registros en una misma pasada sin bajar los productos uno a uno. Las soluciones RFID de YazSis cubren los siguientes escenarios, según la disposición física:
- Túnel RFID: Mientras una caja, percha o palé etiquetados pasan por el túnel, se cuentan en bloque con el lector y las antenas del interior; el resultado se sigue en directo en el portátil conectado.
- Terminal manual RFID: Se hace un conteo móvil sin abrir cajas, con los productos en la percha o en la estantería; la pantalla del terminal muestra el avance y el total leído.
- Lectura en línea de producción: La orden de trabajo, la estación y la información del producto se asocian con los movimientos RFID; se ve en qué fase está la producción.
Dónde el código de barras sigue siendo fuerte
El código de barras está muy extendido, su etiqueta es barata y casi todos los lectores, cajas y programas lo admiten. Para leer rápidamente un solo producto en el punto de venta, comprobar la etiqueta de la estantería o contar un stock de pocas unidades, el código de barras suele bastar. La ventaja del RFID se hace evidente cuando aumenta el número de lecturas y se complica el acceso físico al producto; añadir RFID a un flujo de trabajo pequeño puede suponer más esfuerzo de implantación que tiempo ganado.
El RFID no funciona igual en todas partes
Ver el RFID como el equivalente “más avanzado” del código de barras conduce a error. La calidad de lectura depende del material del producto, de la posición de la etiqueta, del efecto del metal y de los líquidos, de la forma de paso y de los elementos que determinan las interferencias del entorno. Una etiqueta pegada a una superficie metálica no se comporta igual que una cosida a una tela. Además, el coste por etiqueta suele ser mayor que el del código de barras; en productos de bajo valor y gran volumen, esta diferencia debe tenerse en cuenta.
Cinco preguntas para decidir
- ¿Con qué frecuencia hace el inventario y cuánto tiempo se va cada vez?
- ¿Los productos están dentro de cajas, perchas o palés, o se puede acceder a ellos de uno en uno?
- ¿Los productos tienen metal, líquido o un embalaje denso? ¿Dónde se pegará la etiqueta y vendrá con el producto?
- ¿A qué software irá el resultado del conteo: un ERP, la gestión de almacén o un programa propio?
- ¿Tienen sentido el esfuerzo de etiquetado y el coste de las etiquetas comparados con el tiempo que ganará en el conteo?
¿Cómo se hace la transición?
En los proyectos RFID, el éxito depende de medir el terreno antes de elegir el dispositivo. En el enfoque de YazSis se analizan in situ el tipo de producto, la posición de la etiqueta, la forma de paso y las interferencias del entorno; el lector, la antena y la potencia se calibran para leer de forma fiable solo las etiquetas de la zona objetivo. Que las etiquetas de la cinta vecina o del pasillo contiguo no se mezclen con el conteo forma parte de ello. La señal en bruto se convierte en un conteo con sentido mediante la depuración de lecturas repetidas y la asociación con el producto; el resultado se ve en pantalla como cantidad, faltantes y sobrantes, y el conteo aprobado se transfiere al ERP, al WMS o al programa existente. La forma de esta transferencia se define dentro del alcance del proyecto, según el sistema que utilice.
El inicio más sensato es hacer un piloto de un solo proceso, no de todo el almacén. Para diseñar su escenario junto con nosotros sobre el flujo real de productos, puede consultar la página de Sistemas RFID e IoT.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la diferencia básica entre RFID y código de barras?
El código de barras lee el producto de forma óptica y de uno en uno. El RFID, en cambio, por señal de radio y sin necesidad de que la etiqueta esté a la vista, puede leer a la vez muchas etiquetas del área de lectura.
¿Sustituye el RFID por completo al código de barras?
No siempre. Según la frecuencia del conteo, la estructura del producto y el coste de las etiquetas, en algunos procesos basta el código de barras; en otros, el RFID ahorra tiempo y errores. En muchas empresas se usan los dos a la vez.
¿La lectura RFID funciona igual con todos los productos y entornos?
No. El efecto del metal y de los líquidos, la posición de la etiqueta, la forma de paso y las interferencias del entorno afectan a la calidad de lectura. Por eso se hacen mediciones y calibración en el sitio.
¿A qué sistemas se transfiere el conteo leído?
El conteo aprobado puede transferirse como transacción a procesos de ERP, WMS, producción o software propio. El alcance de la transferencia se define dentro del proyecto, según el sistema que utilice.
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